Saltar al contenido
pesas.es
Cuánto espacio falta

Cuánto espacio hace falta en casa para entrenar con mancuernas y pesas rusas

Cuánto espacio hace falta en casa para entrenar con mancuernas y pesas rusas

La pregunta parece de metros cuadrados y en realidad es de recorrido. Lo que ocupa un entrenamiento con mancuernas o pesas rusas no es el hierro parado en el suelo: es el arco que dibujas con los brazos, el paso atrás de una zancada o el balanceo de una kettlebell entre las piernas. Si piensas solo en «dónde pongo las pesas», te quedas corto y acabas golpeando una lámpara, una silla o la pared.

Conviene mirar qué pide cada ejercicio, qué cambia según uses mancuernas fijas o ajustables, y cómo se encajan todas estas cosas en un piso normal sin montar un gimnasio entero.

El espacio del cuerpo, no el del hierro

Cuando entrenas de pie con mancuernas, tus brazos extendidos ya se comen alrededor de metro y medio o metro ochenta de ancho, dependiendo de tu envergadura. A eso hay que sumar un margen por delante y por detrás: en un curl o un press no te mueves, pero en un remo inclinado el peso baja hasta por debajo de la rodilla, y en una zancada el pie que retrocede va bastante atrás.

Como regla práctica, piensa en un rectángulo de dos metros de ancho por dos de fondo para trabajar cómodo de pie. Puedes apañarte con menos si solo haces ejercicios estáticos (curl, press militar sentado, elevaciones laterales cortas), pero en cuanto metes zancadas, swings o cualquier cosa dinámica, ese rectángulo se queda justo.

La altura también cuenta. Un press de hombros de pie, con una mancuerna en la mano y el brazo estirado hacia arriba, puede rozar fácilmente los dos metros y medio desde el suelo. Si tienes techos bajos o una lámpara colgando en el centro del salón, muévete hacia una esquina despejada antes de empezar.

Qué pide una pesa rusa

La kettlebell pide espacio por delante porque el movimiento estrella, el balanceo, manda el peso hacia delante a la altura del pecho o por encima de la cabeza, según la variante. Da igual si usas una pesa clásica o una de competición, el arco es el mismo. Necesitas vía libre por delante, al menos dos metros, y nada frágil en esa dirección: ni la televisión, ni un cristal, ni el pasillo por donde puede aparecer alguien.

Por detrás también hace falta hueco, porque la pesa cae entre las piernas y el cuerpo se inclina. Si entrenas pegado a un sofá, el culo se lo lleva por delante en cada repetición. Y si haces turkish get-ups o cualquier ejercicio en el suelo, cuentas con unos dos metros de largo tumbado más el brazo estirado: casi dos metros y medio en total. Si quieres entender bien por qué el agarre y la postura cambian tanto el espacio que ocupas, hay más detalle en la página sobre cómo agarrar bien una pesa rusa.

El suelo que pisas

Una cosa es la superficie en la que te mueves y otra la que recibe el peso cuando lo apoyas. Dejar una mancuerna de hierro en un parqué sin pensarlo marca el suelo a la primera. La forma también cuenta, porque una hexagonal se queda quieta y una redonda rueda hasta donde no quieres. Por eso mucha gente pone una esterilla gruesa o una lámina de goma de un metro por dos debajo de la zona de trabajo: aísla ruido, reparte el impacto si se te cae algo y define mentalmente «esta es mi zona».

El recubrimiento del peso también influye. Una pesa de neopreno o goma perdona un golpe que una de hierro desnudo no perdona. En la comparativa de recubrimientos y cuidado del suelo está explicado con más detalle.

Fijas o ajustables: cuánto bulto queda cuando no entrenas

Aquí la decisión cambia bastante el espacio que ocupas las 23 horas al día que no estás entrenando. Un juego de mancuernas fijas en pares (digamos 5, 8, 10, 12 y 15 kg) son diez piezas que piden un soporte vertical o una fila contra la pared. Ocupan poco de fondo, pero necesitan una franja de pared libre.

Las mancuernas ajustables, en cambio, concentran todo el rango en dos piezas y una base. Ocupan algo así como un cajón pequeño o la esquina de una estantería baja. A cambio, cada cambio de peso te lleva unos segundos. Está desarrollado en la página sobre fijas o ajustables, que precisamente va de ese dilema.

Con pesas rusas la cuestión no se plantea igual: casi siempre son fijas y lo normal es tener dos o tres pesos distintos, no una colección. Elegir bien el tamaño según tu altura y tu mano importa más que acumular kilos. Dos kettlebells junto al rodapié ocupan poquísimo.

Dónde se guarda sin que estorbe

El rincón ideal es el que tiene pared libre a un lado, suelo resistente debajo y nada frágil a la vista. En un salón, suele ser la esquina entre la pared de la televisión y la ventana, o el hueco bajo una consola. En un dormitorio, los pies de la cama. En un trastero habilitado, cualquier pared.

Lo que no funciona: dejarlas en medio del paso, bajo una mesa (te das con la espinilla una vez y ya no se te olvida) o dentro de un armario cerrado si vas a usarlas tres veces por semana. Hay opciones de almacenamiento concretas (soportes verticales, torres, racks pequeños) en la guía de cómo guardar las mancuernas en casa.

Pisos pequeños: cómo apañarse con poco

Si vives en veinte metros y no hay rectángulo de dos por dos libre, se puede entrenar igual, pero conviene escoger ejercicios que ocupen menos. Todo lo que sea sentado o tumbado reduce muchísimo el ancho necesario: press en banco, pullover, curl concentrado, elevaciones laterales sentado. Y los movimientos en el sitio (curl, press, elevación frontal) caben casi en cualquier hueco.

Lo que no cabe bien en poco espacio son swings, snatches, zancadas con desplazamiento y cualquier variante en la que el peso recorra un arco grande. Si tu rutina depende mucho de esos movimientos, igual la kettlebell no es la mejor compañera para tu salón y las mancuernas te dan más versatilidad en poco sitio. Para ubicarte entre las dos herramientas, hay una comparación tranquila en pesa rusa o mancuerna.

Un rincón fijo ahorra mover muebles

Un último punto que no es de metros, sino de orden. Un rincón fijo con la esterilla y las pesas a mano te ahorra mover el sofá y rebuscar en un armario cada vez. Si cada día tienes que mover el sofá, sacar las pesas de un armario y buscar sitio, el entrenamiento se vuelve una obra.

Al final, el espacio que hace falta es el que te permite moverte sin pensar dónde dar el siguiente paso. Dos por dos en el suelo, dos y medio de alto, una pared para guardar y una superficie que aguante lo que apoyes. Con eso llegas a casi cualquier rutina sensata de mancuernas y pesas rusas en casa.

Los principales

Productos destacados de la guía

Para verlo claro

Comparativa de productos

Mira estos

Para comparar